Niñas
que se queman para huir
HERNÁN ZIN. 27.06.2008
En
Afganistán, muchas niñas que son vendidas
por sus padres a hombres que les sacan 50 años.
Se queman con la gasolina que usan para cocinar.
"Mi
padre volvió borracho una noche. Me dijo que me
había perdido jugando a las cartas y que me debía
casar con un hombre mayor", explica Shahnaz, que
se levanta tímidamente el pantalón del salwar
para mostrar las cicatrices que desfiguran su pierna.
"Yo tenía nueve años".
Al igual que cientos de niñas y jóvenes en
Afganistán, Shahnaz no pudo soportar el brutal destino
que le había tocado y se prendió fuego. Niñas
que son vendidas por sus padres a hombres que les sacan
50 años. Jóvenes que viven encerradas en la
cocina, bajo el burka, hostigadas por sus familias políticas,
maltratadas, golpeadas. "No tenía vida.No hacía
más que trabajar cuidando amis hermanos, limpiando
la casa, cocinando. Además, mi padre se enfadaba
cuando encendía la televisión", afirma
Razie, en el salón de una humilde vivienda de adobe
en la que se mezclan el olor a comida y orines. Las cicatrices
le cubren el pecho y parte de la cara.
Lastiman
de sólo verlas. Sin embargo, ella mira a la cámara
con entereza y dignidad.
Una
catalana en Herat
Aunque
Gloria Company conoce bien la historia de estas adolescentes,
no puede evitar emocionarse al escucharlas. Se disculpa,
recupera la compostura y sostiene: "Estaban tan desesperadas
que no calcularon las consecuencias de lo que iban a hacer,
de la locura que iban a cometer". Madre de tres hijos,
esta catalana formada como enfermera, y curtida en numerosas
profesiones y vocaciones, lleva desde 2002 comprometida
en la lucha por los derechos de la mujer afgana. Al frente
de la ONG Asociació
de Cooperació per Afganistán, brinda
apoyo a jóvenes inmoladas en el instante mismo
en que llegan al hospital de la ciudad de Herat, próxima
a Irán, donde más de 600 mujeres se quemaron
sólo en 2006.
"No
tienen edificios altos desde los que saltar, ni barbitúricos,
ni saben cómo coger un arma. Además, siempre
están acompañadas. La gasolina que usan
para cocinar es lo que tienen más a mano",
señala Gloria.
El
peor lugar del mundo
Según
un informe recientemente publicado por la organización
Womankind, Afganistán es el "país del
mundo más peligroso para las mujeres". El
80% padece violencia doméstica. Aunque la legislación
lo prohíbe, el 60% de los matrimonios son obligados
y casi el 57% de las niñas se casan antes de cumplir
los 16 años. Una de las tantas leyes que se aprobaron
tras la caída de los talibanes, como el voto para
las mujeres y la cuota en el espacio político del
25%, que ha tenido escasos resultados debido a la falta
de voluntad de los gobernantes, la corrupción,
el apego a las tradiciones machistas y la presión
de los grupos radicales.
En
sus comienzos, se esperaba que el Ministerio de Asuntos
de la Mujer velase por estas cuestiones. Algunas de sus
primeras integrantes fueron valientes luchadoras que en
la época del mulá Omar se habían
jugado la vida dando clases a escondidas, trabajando como
médicos. Sin embargo, las amenazas de muerte -que
en el caso de Safia Hama Jan, directora provincial del
Ministerio en Kandahar, se hicieron realidad en 2006-
y la falta de recursos, apenas el 0,1% del presupuesto
nacional, han dificultado sus acciones.
Gloria
Company también sufre presiones de toda clase,
si bien no logran desalentarla. Con pasión y entrega
coordina al grupo de profesionales afganos que en una
segunda etapa acompañan a las jóvenes quemadas
en su recuperación, dándoles clases, talleres
y asistencia psicológica. "Queremos que sepan
que nos encontramos a su lado para lo que necesiten, que
no están solas, que las vamos a ayudar", afirma.
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